Guia para los padres que quieren enseñar disciplina a sun hijos de forma positiva
5 de Marzo de 2008Articulo: Mª Jose Hortelano
Publicado:Dra. Suzanne Dixon
Es difícil encontrar algo que preocupe más a los padres que la ardua tarea de enseñar disciplina a un niño. Todos queremos que nuestros hijos se comporten bien, pero es difícil lograrlo sin anular su creatividad ni disminuir su autoestima. ? He llegado a la conclusión de que el cuidado de los hijos es un área en la cual muchos de los fantasmas de la infancia aparecen y ocasionan problemas?. Esta frase, acuñada por la conocida experta en desarrollo infantil Selma Fraiberg, se refiere a los recuerdos de la infancia, las experiencias pasadas y los tipos establecidos de pensamiento y conducta que todos utilizamos al criar a nuestros hijos. Estos fantasmas pueden complicar aún más el cuidado de los hijos, ya que algunas veces decimos una cosa, pero en el fondo sentimos y pensamos otra.
Enseñanza y aprendizaje
El término “disciplina” deriva de una palabra que significa “enseñar”, no castigar. Nuestro objetivo debería ser enseñar a los niños a comportarse adecuadamente, a controlarse y a mostrar respeto hacia los demás. Si los padres tienen claro lo que quieren enseñar y toman en cuenta lo que el niño puede aprender según su etapa de desarrollo, será más fácil poner en práctica las estrategias necesarias. Desde el punto de vista de los niños, cuanto más sencillo sea el mensaje que se les quiere enseñar y menor sea el intervalo entre la acción y su consecuencia, más fácil será el aprendizaje.
La importancia de sentir la aprobación de los padres
Casi todos los niños quieren hacer lo que sus padres quieren que hagan. El amor y la atención de sus padres son las mayores motivaciones de los pequeños y éstos se esforzarán mucho por obtenerlos. Los problemas surgen cuando los padres prestan poca atención a sus hijos o cuando se concentran demasiado en las conductas negativas y no perciben las cosas buenas que los pequeños hacen para complacerlos. A menudo, un problema de disciplina simplemente se esfuma cuando los padres reorientan su atención al aspecto positivo y estratégicamente pasan por alto el negativo. Nada es más eficaz que la aprobación de los padres y que el niño sienta que es capaz de hacer lo que las demás personas quieren que haga. Estas recompensas “internas” son las más importantes, porque ayudan al niño a sentirse orgulloso de sí mismo y a responder a la próxima dificultad que la vida le presente.
Cuando los métodos de disciplina no funcionan
A veces los padres esperan demasiado de un niño dado su nivel de desarrollo, sus circunstancias o ambos aspectos. Los siguientes son algunos casos frecuentes, así como algunas estrategias para obtener mejores resultados.
Las instrucciones de los padres son demasiado vagas. Las peticiones del tipo “Compórtate” o “Sé un buen niño” no tienen mucho sentido para un pequeño que aún no cumple los 10 años. Especifique lo que quiere que haga su hijo. Dígale “Deja de gritar” o “Devuélvele el camión a Pedro”.
La tarea es demasiado grande para el niño. Son muy pocos los niños pequeños que entienden el concepto “Limpia tu habitación”. Los niños responden mejor a instrucciones como “Recoge los bloques” o “Pon la ropa en la cesta”. Si logran realizar varias tareas pequeñas con éxito, se sentirán animados para hacer la próxima.
El niño no logra ver la relación entre su conducta y la recompensa o consecuencia. Si la consecuencia ocurre mucho después de la transgresión, el niño en realidad no aprende nada. Por ejemplo, no tiene sentido recompensar a un niño de 3 años al final de la semana por la buena conducta que tuvo durante ese período, ya que su memoria y sentido del tiempo no son lo bastante maduros como para entender lo que esto significa. Mientras más pequeño sea el niño, más corto debe ser el lapso que transcurre entre la acción y su resultado.
Se espera mucho del niño. Los niños muy pequeños saben que la palabra “no” significa dejar de hacer lo que están haciendo, pero no pueden pensar en otra alternativa si aún tienen la tentación original al alcance de la mano. Por ejemplo, los botones del televisor resultarán muy tentadores para su hijo a menos que le dé otra actividad lejos del aparato.
Demasiados “no”. Si el mundo del niño no es otra cosa más que un mar de prohibiciones, entonces no prestará atención a ninguna de ellas. Los padres deben jerarquizar los distintos temas y trabajar en uno o en algunos de ellos a la vez.
El niño está agotado. No intente dar lecciones de buena conducta a su hijo cuando esté cansado, tenga hambre, esté muy disgustado o tenso. Obtendrá mejores resultados si primero aleja al pequeño de la situación en que se encuentra, le brinda lo que necesita para que recupere sus energías (una siesta, un refrigerio, un abrazo) y luego lo vuelve a intentar.
Los padres están agotados. Si está más disgustado que su hijo, no podrá enseñarle nada que sea realmente importante. Dése un respiro. Si bien los niños aprenderán y de hecho deberían aprender que los padres tienen respuestas emotivas ante su conducta (la expresión de su rostro, su voz y su conducta son señales que le permiten juzgar la respuesta de los demás ante sus actos), evite perder el control. Tanto usted como su hijo se asustarán con su reacción exagerada. Además, lo más probable es que se arrepienta de lo que dice o hace.
Preguntas más frecuentes
P:
Mi hijo de 3 años no permanece sentado en el asiento de seguridad del coche. Siempre se las arregla para bajarse. Todas las mañanas peleamos mucho cuando lo llevo a la guardería antes de irme al trabajo. Esta situación me está volviendo loca. ¡Ayúdenme!
R:
La seguridad en el automóvil es un área en la que no debería haber concesiones y en la que debería existir la menor cantidad posible de discusiones. Su hijo debe permanecer en el asiento, por lo tanto, póngale el cinturón lo más apretado que pueda, sin que llegue a incomodarlo. En el caso de algunos niños que tienen la piel sensible, es mejor cubrir las correas con fieltro o terciopelo. Asegúrese de que esté sentado derecho para que pueda mirar hacia afuera. Compruebe que el sol no le dé directamente en los ojos; si es así, instale una pantalla protectora en la ventana. Ofrézcale un incentivo, como un juguete. Detenga el automóvil cada vez que el pequeño se baje del asiento, aun cuando al principio tenga que hacerlo cientos de veces. No le hable mucho y vuelva a acomodarlo rápidamente en el asiento de seguridad. Si usted se mantiene firme y es absolutamente constante, el pequeño terminará por aprender. Considere la posibilidad de salir con más tiempo en la mañana y asegúrese de estar descansada cuando se enfrente a la situación con este nuevo método más firme. Puede anunciarle este nuevo sistema el día anterior sin discutir mucho el asunto. La otra parte de esta historia puede ser el conflicto que ambos tienen al despedirse por la mañana. Esta lucha constante puede deberse en parte a la tristeza que ambos sienten al separarse durante el día. Es probable que su hijo tenga conciencia de que con esta pelea del asiento de seguridad puede aplazar el momento de la separación y llamar mucho más su atención, aun cuando sea de forma negativa. Dense un poquito más de tiempo cada día y creen una breve rutina con la que ambos puedan contar y que sea más segura que las peleas en el automóvil. Haga del reencuentro al final del día un momento especial. Preocúpese de la cena y de los quehaceres domésticos después de haberse dado el tiempo para reencontrarse con su hijo.
- Suzanne Dixon, Doctora en medicina
P:
¿Qué puedo hacer para que mi hijo de 19 meses no tire la comida? Por lo general, si lo hace varias veces para desafiarme, le quito el plato y le digo que no le daré nada para comer si continúa tirando la comida.
R:
Me parece que está malinterpretando la conducta del pequeño y, al mismo tiempo y sin darse cuenta, la está incentivando. Todos los niños de esta edad juegan con la comida, porque es una de sus formas de descubrir cómo funciona el mundo. Su intención no es desafiarla. Me parece que le está prestando demasiada atención cuando tira la comida. Recuerde que incluso si le grita puede incentivar esta conducta, ya que se dará cuenta de que tirar la comida es la forma más segura de llamar su atención. Esto nos lleva a responder su pregunta en dos partes: primero, préstele mucha atención cuando esté comiendo sin tirar la comida. Dígale que es un muy buen niño y que está cada día más mayor. Si tira la comida, simplemente dígale: “La comida no se tira”. Luego no le preste atención por 15 segundos. Así aprenderá rápidamente que llama más la atención cuando come sin tirar la comida.
- Lawrence Kutner, Ph.D., psicólogo clínico
P:
Mi hija cumplirá 10 meses. ¿Cuál es la forma correcta de enseñar disciplina a los niños pequeños? ¿Cómo puedo hacer que no toque nuestras cosas? Temo que si no le enseñamos ahora, será muy tarde cuando cumpla 2 años, ¿o me equivoco?
R:
Es muy importante que su hija toque todo tipo de cosas, pues ésa es su forma de aprender. Lo único que usted no quiere es que se lastime o que rompa algo valioso. Por esta razón, el mejor método de disciplina a esta edad es controlar el lugar en el que se encuentra la pequeña. Ningún tipo de conversación funcionará con un niño de esta edad. Si no quiere que toque su costoso florero de cristal, simplemente póngalo en una repisa alta que esté fuera de su alcance. Si no quiere que la pequeña se caiga por las escaleras, instale una puerta. Su método de disciplina cambiará a medida que su hija madure y pueda comprender las consecuencias de sus actos. Sólo recuerde que la disciplina está más relacionada con la enseñanza que con el castigo.
- Lawrence Kutner, Ph.D., psicólogo clínico
P:
Mi hija de 19 meses empieza a darme manotazos en el rostro y a decir “no” cuando no le doy lo que quiere. ¿Es normal que los pequeños de su edad hagan esto?
R:
Si bien muchos pequeños dan golpes a diestro y siniestro cuando se sienten frustrados ello no significa que deba pasar por alto su conducta.Dígale “¡No me pegues!” No le responda con un golpe, porque si lo hace, sólo empeorará las cosas. Recuerde que ella no le pega porque esté enojada o porque usted haya cometido algún error como madre o padre, sino porque se siente agobiada. Simplemente mantenga la calma. Esto permitirá que su hija recupere el control. En el caso de algunos niños de esta edad que ya lo han “perdido”, puede resultar útil rodearlos con los brazos por algunos minutos para que no puedan pegarle a nadie. A veces también puede ayudar distraerla cuando vea que está empezando a agitarse. A medida que su hija crezca, se sentirá con mayor control para enfrentarse a emociones fuertes.
- Lawrence Kutner, Ph.D., psicólogo clínico
P:
Mi hijo tiene 28 meses y nos cuesta mucho vestirlo. Sólo quiere usar pijamas. ¿Qué podemos hacer?
R:
Antes que nada, recuerde que, durante esta etapa, lo más probable es que la principal respuesta de su hijo sea resistirse a todo lo que le haga. La actitud negativa es su gran tarea en este momento; forma parte de su lucha por obtener más independencia. Sin embargo, es importante que los niños de esta edad cuenten con una estructura, una rutina y también con una disciplina que sean claras. De no ser así, es probable que parezcan asustados o, tal como decimos habitualmente, ?malcriados? (es decir, en busca de límites). Todo este preámbulo es para decirle que ustedes son los adultos y que lo importante es que mantengan una estructura en su actividad diaria. Su hijo tiene la opción de aceptar dicha estructura tranquilamente o bien protestar, lo que seguramente hará cuando intente vestirlo. Usted tendrá que realizar esta tarea a pesar de sus protestas. Decida en qué batallas va a pelear. En cuanto a otros asuntos menos importantes, es mejor no considerarlos. Tal vez sea más fácil vestirlo de pie. Escoja ropa que sea fácil ponerle y permita que le “ayude” a prepararlo para salir. Pásele los calcetines para que intente ponérselos. No le dé muchas opciones. Tome dos trajes o incluso un par de pantalones y dos camisetas y dígale: “¿Qué camiseta prefieres usar con tus pantalones azules? ¿La roja o la blanca?”. Si esto no funciona, dele algo para que se entretenga mientras lo viste. Mantenga la calma y vístalo rápidamente en forma práctica; mientras menos le demuestre su enojo, menos recompensa obtendrá el pequeño por sus protestas. Cuando termine, mímelo y dígale algo así como: “Siento mucho que no te guste vestirte, pero tú y yo sabemos que teníamos que hacerlo”. A esta edad, las protestas son normales y saludables y no merecen castigo. Por esta razón, tampoco debería prestarles mucha atención. El manejo eficaz de las rabietas enseña al niño que las pataletas no funcionan.
- T. Berry Brazelton, Doctor en medicina
P:
Tengo un hijo de 18 meses que ha empezado a golpear con bastante frecuencia a otros niños, aunque no tiene tanta fuerza como para lastimarlos. Es su forma de obtener atención de mi parte, y no sé cómo manejar esta situación. ¿Qué tengo que hacer cuando estemos en público y se acerque a un niño desconocido y le pegue? Tengo un niño mayor, así que no puedo simplemente pasar por alto la situación pues sería injusto para mi hijo de 2 años. ¡Ayúdenme, por favor! Estoy en un gran aprieto.
R:
Aunque su situación parezca ser muy frustrante, es bastante común, pues muchos niños alrededor de los 18 meses expresan sus sentimientos de manera física. Como usted bien sugiere, también es probable que su pequeño quiera llamar su atención. A esta edad, los niños piensan de manera muy egocéntrica, es decir, todo ocurre debido a ellos y sólo pueden pensar en algo o alguien desde su propio punto de vista. No se trata de egoísmo, sino que es sólo su forma de ver el mundo. Trate de que note la atención que usted le presta cuando se comunica sin golpear a nadie. Los estímulos positivos por una buena conducta enseñan mejor que las consecuencias negativas que produce una mala conducta. No lo haga participar en acontecimientos sociales si sabe que está a punto de dormir su siesta o si tiene mucha hambre como para quedarse tranquilo. Asimismo, trate de pasar algo de tiempo a solas con él todos los días, en un momento en que pueda prestarle toda su atención mientras juegan juntos. Muéstrele cómo tocar con delicadeza cuando usted o él quieran expresar sentimientos positivos hacia otra persona. No se dé por vencida. Dentro de muy poco, su pequeño desarrollará el lenguaje que le permitirá comunicarse de forma más eficaz.
- Peter A. Gorski, Doctor en medicina
P:
Mi hijo de 23 meses acaba de pasar dos meses con sus abuelos, quienes lo malcriaron al prestarle demasiada atención. Ahora quiere que le prestemos atención todo el tiempo y todo tiene que ser como él quiere. Cuando adoptamos una actitud firme, se tira al suelo y termina dándose golpes en la cabeza. No podemos pasar por alto su actitud porque sus rabietas parecen interminables. ¿Es necesario que lo examine un experto en desarrollo infantil o sólo es parte de los terribles dos años?
R:
Su hijo se encuentra en una etapa normal de crecimiento. Es bastante común que niños de esta edad (e incluso mayores) tengan rabietas porque se sienten frustrados. Una vez que adquiera mejores habilidades verbales, irán desapareciendo de forma natural. Es importante que usted evite que se lastime cuando tenga una de estas rabietas. Intente tomarlo en brazos, llevarlo a un lugar seguro y luego hablarle con calma. Independientemente de lo que decida hacer, no ceda ante sus exigencias o el pequeño pronto aprenderá a obtener lo que quiere con las rabietas. Al parecer, su pequeño está poniendo a prueba sus límites y usted se encuentra atrapado en un círculo vicioso. El pequeño le exige su atención y como usted teme malcriarlo, evita prestársela. El resultado es que él se frustra y pide más. Al final, ambos terminan disgustados. En lugar de eso, intente prestarle mucha atención, con mimos, juegos y conversaciones, para que se sienta protegido y seguro. Si evita prestarle atención, su hijo sólo querrá que lo tome más en cuenta. Una vez que sienta esa protección adicional, será menos exigente. Incluso, es probable que con este método descubra que ahora le presta atención durante menos tiempo que cuando peleaban. Es de esperar que usted se sienta mejor y que las rabietas disminuyan.
- Lawrence Kutner, Ph.D., psicólogo clínico
P:
Mi hija tiene 22 meses y todavía mama. Le doy de mamar sólo dos o tres veces al día cuando estamos en casa, generalmente antes de que se vaya a la cama o antes de su siesta. El problema es que me pide (a veces en un tono de voz bastante alto) que le dé de mamar cuando estamos en público. ¿Podría darme algunas sugerencias? ¿Es muy grande para que le siga dando de mamar?
R:
Estoy segura de que son muchas las respuestas que hay para esta pregunta. En algunas culturas los niños maman hasta una edad muy avanzada. Tengo la impresión, por el tono de su pregunta, de que se siente incómoda con las peticiones de su hija, especialmente en público. En vista de la edad que tiene su pequeña, sería aconsejable decirle que ahora sólo la amamantará en casa. Si necesita beber líquido, dele algo en un vaso o lleve siempre algo cuando salga. Por lo general, los niños pequeños exigen muchas cosas. Ésa es una de las formas que tienen para mostrar su independencia. Sin embargo, los padres deben poner límites constantemente, a menudo por razones de seguridad. Está bien decirles que “no” e intentar desviar su atención de lo que estaban exigiendo. Si usted es constante, generalmente cambian de actitud. Si aún disfruta amamantándola en casa antes de dormir, continúe haciéndolo. Si está lista para destetar a su hija, ofrézcale beber de un vaso, léale un cuento, dele un par de abrazos y luego déjela. Si le pide mamar, dígale que ahora tiene que beber de un vaso. De ser posible, pídale al padre de su hija que la acueste para cambiar el esquema. Puede que esto tome un poco de tiempo, ya que ha estado acostumbrada a seguir el esquema anterior durante casi dos años, pero en poco tiempo se adaptará a la nueva rutina. ¡Buena suerte!.
- Linda Jonides, enfermera pediátrica
P:
Tengo mellizos de 4 años que compiten demasiado entre sí. ¿Cómo puedo fomentar una relación pacífica entre ellos?
R:
La rivalidad entre hermanos es normal e inevitable. Los niños llegan a conocerse a sí mismos y al resto de los niños por medio de la experiencia. Por lo tanto, lo mejor que puede hacer es no tomar parte en la rivalidad. Si deja que ellos mismos solucionen el problema, aprenderán a cooperar y a cuidar más el uno del otro que si usted se entromete. Sin embargo, si uno de ellos acusa al otro, lo que seguramente ocurrirá, no lo recompense por haberlo hecho. Recuérdele al chivato lo disgustado que él se pondría si su hermano lo acusara, y dígale que usted no quiere verse comprometida de esta forma. Recompense a sus hijos si se han relacionado en forma positiva el uno con el otro. Sin importar qué haga, resista el impulso de solucionarles el problema. Tienen que aprender a convivir como familia, una de las lecciones más importantes que podemos recibir. Recuerde: el cariño y la competencia son las dos caras de la misma moneda.
* Artículo realizado por la Dra.Suzanne Dixon
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Guia para los padres que quieren enseñar disciplina a sus hijos de forma positiva
12 de Enero de 2009 a las 6:26 pm
mi consulta es como poder disciplinar a mi hija de 4 años ya que es muy porfiada y no me agrada usar mi mano para poder disciplinar.
13 de Febrero de 2009 a las 4:09 pm
Excelente, me encanta todo este tipo de información, tengo un bebe de 2 años 3 meses, continuamente estoy buscando material didactico o programas para colocarle en el dvd, el tiene cantantando aprende a hablar y le gusta, es una de las razones que a diario busca para estar a solas conmigo, aún toma pecho y aunque todos insisten con que se lo quite a mí me encanta darle. ël es un niño muy tranquilo y afectivo siempre he tratado de ser muy de piel con él, mí unico problema es que me separe hace 1 mes, y su padre de forma muy inmadura e irresponsable no lo ha venido a ver por lo cual mí hijo lo extraña y yo no se como actuar frente a ello.