Archive for Septiembre, 2008

Flor roja de tallo verde

Domingo, Septiembre 14th, 2008

Artículo recopilado por: Vicky Albert

Fuente: http://karussiablog.blogspot.com/2007/01/flor-roja-de-tallo-verde.html

Una vez un niño fue a la escuela y era bien pequeño. Y la escuela era bien grande, pero cuando el niño vio que podía ir a su clase directamente desde la puerta de afuera, se sintió feliz y la escuela no le parecía tan grande, así.

Una mañana, cuando hacía poco que estaba en la escuela, la maestra dijo:

-”Hoy vamos a hacer un dibujo”.

“Bien”, pensó . Le gustaba mucho dibujar. Y podía hacer todas las cosas, leones, tigres gallinas y vacas, trenes y barcos y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo: “¡Esperen! no es hora de comenzar”.

Y él esperó hasta que todos estuvieran preparados.

-”Ahora- dijo la maestra- vamos a dibujar flores”.

“Qué bien”. -pensó el niño, a él le gustaba dibujar flores. Y comenzó a hacer bonitas flores, con lápiz rojo, naranja, azul.

Pero la maestra dijo: “¡Esperen, yo les mostraré cómo se hacen!”.

Así -dijo la maestra-. Y era una flor roja con tallo verde. “Ahora sí”, dijo la maestra. “Ahora pueden comenzar”.

El niño miró la flor de la maestra y luego la suya, y a él le gustaba más su flor que la de la maestra. Y no reveló esto. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra, roja con el tallo verde.

Otro día, la maestra dijo:

-”Hoy vamos a trabajar con plastilina”.

“Bien” -pensó él, y podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: serpientes, muñecos de nieve, elefantes de rabitos, autos y camiones. Comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina.

Pero la maestra dijo:

- “¡Esperen, no es hora de comenzar!”

Y él, esperó hasta que todos estuvieran preparados.

“Ahora -dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una serpiente”.

“Bien”, pensó el niño. A él le gustaba hacer serpientes. Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas.

Pero la maestra dijo:

- “¡Esperen, yo les mostraré como hacer una serpiente larga!”. Ahora pueden comenzar.

El niño miró la serpiente de la maestra, entonces miró la suya, y a él le gustaba más la suya que la de la maestra, pero no reveló esto. Simplemente amasó la plastilina en una gran bola, e hizo una gran serpiente como la de la maestra.

Así, y luego, el niño aprendió a esperar, y a observar y a hacer las cosas como las de la maestra. Y luego no hacía las cosas por sí mismo.

Sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra casa, en otra ciudad, y el niño tuvo que ir a otra escuela. Esa escuela era mucho más grande que la primera, tenía puerta afuera, pero para llegar a su aula, el niño tenía que subir unos escalones y seguir por un corredor largo. Y justamente el primer día que estaba allí, la maestra dijo:

- “Hoy vamos a hacer un dibujo”.

Bien, pensó el niño, y esperó que la maestra le dijera qué hacer. Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el aula.

Cuando se acercó al niño, ella dijo:

“-¿Tú no quieres dibujar?”.

-”Sí” -dijo el niño- “pero ¿qué vamos a hacer?”.

-”Yo no sé hasta que tú no lo hagas”- dijo la maestra.

-”¿Cómo lo haré?”- preguntó el niño.

-”De la manera que quieras”- dijo la maestra.

-”¿Y de cualquier color?”- preguntó él.

-”De cualquier color”- dijo la maestra; -”si todos usasen los mismos colores e hicieran los mismos dibujos, ¿cómo se podría saber quién hizo que y cual sería de quien?

-”Yo no se”,- dijo el niño ,y comenzó a hacer una flor roja con el tallo verde.”

La verdad es que es un cuento un poco triste, pero desgraciadamente muchos más real de lo que nos creemos.

Dejemos que los niños sean niños y hagan volar su imaginación!!!

Cinco Razones para Dejar de Decir “¡Muy Bien!”

Sábado, Septiembre 13th, 2008
Por Alfie Kohn.

Salga a un sitio de juegos, visite una escuela o aparézcase en la fiesta de cumpleaños de un niño, y hay una frase que de seguro va a escuchar: “¡Muy bien!”. Incluso los bebés pequeños son elogiados por juntar sus manos (“Bonito aplauso!). A algunos de nosotros se nos escapan estos juicios sobre nuestros niños al punto de que casi se convierte en un tic verbal.

Muchos libros y artículos advierten en contra de recurrir al castigo, desde pegar hasta el aislamiento forzado (“tiempo fuera”). Ocasionalmente alguien incluso nos pedirá que reconsideremos la práctica de sobornar a los niños con stickers o comida. Pero usted tendrá que buscar arduamente para encontrar una palabra que desaliente lo que es eufemísticamente llamado refuerzo positivo.

Para que no haya ningún malentendido, el punto aquí no es cuestionar la importancia de apoyar e incentivar a los niños, la necesidad de amarlos y abrazarlos y ayudarlos a sentirse bien con ellos mismos. Los elogios, sin embargo, son una historia completamente diferente. Aquí explico por qué.

1. Manipular a los niños. Suponga que usted ofrece una recompensa verbal para reforzar el comportamiento de un niño de dos años que come sin regar, o de un niño de cinco años que limpia sus materiales de arte. ¿Quién se beneficia de esto? ¿Es posible que el decir a los niños que han hecho un buen trabajo tenga menos que ver con sus necesidades emocionales que con nuestra propia conveniencia?

Rheta DeVries, profesora de educación en la Universidad del Norte de Iowa, se refiere a esto como “control con cubierta de azúcar”. Muy parecido a las recompensas tangibles – o, para el propósito, castigos – es una forma de hacer algo a los niños para conseguir que ellos cumplan con nuestros deseos. Puede ser efectivo en producir estos resultados (al menos por un tiempo), pero es muy diferente a trabajar con los niños – por ejemplo, entablar una conversación con ellos a cerca de qué es lo que hace a una clase (o a una familia) funcionar sin problemas, o cómo otras personas son afectadas por lo que hemos hecho – o dejado de hacer. Este último enfoque no solo que es más respetuoso si no que no es efectivo para ayudar a los niños a convertirse en personas reflexivas.

La razón por la cual los elogios pueden funcionar a corto plazo es que los niños pequeños están hambrientos de aprobación. Pero nosotros tenemos la responsabilidad de no aprovecharnos de esta dependencia para nuestra propia conveniencia. Un “¡Muy bien!” para reforzar algo que hace nuestras vidas un poco más fáciles puede ser un ejemplo de tomar ventaja de la dependencia de los niños. Los niños también pueden empezar a sentirse manipulados por esto, incluso si ellos no pueden explicar a ciencia cierta por qué.

2. Creando adictos a los elogios. De seguro, no todo uso de elogios es una táctica calculada para controlar el comportamiento de los niños. Algunas veces felicitamos a los niños solamente porque estamos genuinamente complacidos por lo que han hecho. Sin embargo, incluso en esos casos, vale la pena poner más atención. En lugar de aumentar la auto estima de un niño, los elogiados pueden incrementar su dependencia hacia nosotros. Mientras más decimos “Me gusta la forma en que tú….” o “Muy bien hecho…”, incrementa la dependencia de los niños hacia nuestras evaluaciones, nuestras decisiones acerca de lo que está bien y mal, en lugar de aprender de sus propios juicios. Esto los lleva a medir su valor en términos de lo que a nosotros nos hará sonreír y darles un poco más de aprobación.

Mary Budd Rowe, una investigadora de la Universidad de Florida, descubrió que los estudiantes que eran elogiados profusamente por sus profesores eran más indecisos en sus respuestas, más proclives a responder en un tono de voz de pregunta (“mm, ¿siete?). Tendían a retractarse de una idea propuesta por ellos tan pronto como un adulto mostraba su desacuerdo. Además, tenían menos tendencia a perseverar en tareas difíciles o compartir sus ideas con otros estudiantes.

En resumen, “Buen trabajo!” no les da seguridad a los niños; en última instancia, los hace sentirse menos seguros. Este tipo de frases puede incluso crear un círculo vicioso en el que mientras más recurrimos a los elogios, más parecen los niños necesitarla, por lo que los elogiamos aún un poco más. Penosamente, algunos de estos niños se convertirán en adultos que continúan necesitando a alguien que les dé una palmada en la espalda y les diga si lo que hicieron estuvo bien. De seguro, esto no es lo que queremos para nuestros hijos e hijas.

3. Robando el placer de un niño. Aparte del problema de dependencia, un niño merece disfrutar de sus logros, sentirse orgulloso de lo que ha aprendido a hacer. También merece decidir cuándo sentirse de tal o cual forma. Pero, cada vez que decimos, “¡Muy bien!”, le estamos diciendo al niño cómo sentirse.

De seguro, hay momentos en los que nuestras evaluaciones son apropiadas y nuestra guía es necesaria – especialmente con niños que ya caminan y de edad pre-escolar. Pero una corriente constante de juicios de valor no es ni necesaria ni útil para el desarrollo de los niños. Desafortunadamente, seguramente no nos hemos dado cuenta de que “¡Muy bien!” es una evaluación tanto como lo es “¡Mal hecho!” La característica más notable de un juicio positivo no es que este sea positivo, si no que es un juicio. Y a la gente, incluyendo a los niños, no les gusta ser juzgados.

Yo disfruto y guardo las ocasiones en las que mi hija logra hacer algo por primera vez, o hace algo mejor de lo que lo había hecho hasta ahora. Pero trato de resistir al reflejo de decir “¡Muy bien!” porque no quiero diluir su alegría. Quiero que ella comparta su placer con migo, no que me mire buscando un veredicto. Quiero que ella exclame, “¡Lo hice!” (lo que ocurre regularmente) en lugar de preguntarme con incertidumbre, “¿Estuvo bien?”

4. Perdiendo el interés. “¡Muy bonita pintura!” puede hacer que los niños sigan pintando por el tiempo que nos mantengamos mirando y elogiándolos. Pero, advierte Lilian Katz, una de las principales autoridades nacionales de educación en la temprana infancia, “una vez que se quita la atención, muchos niños no volverán a esa actividad nuevamente.” Efectivamente, una cantidad impresionante de investigaciones científicas han mostrado que mientras más recompensamos a la gente por hacer algo, más tiende a perder el interés por cualquier cosa que deban hacer para obtener recompensas. Ahora el punto no es dibujar, leer, pensar, crear – el punto es tener el regalo, sea este un helado, un sticker o un “¡Muy bien!”.

En un estudio de problemas conducido por Joan Grusec de la Universidad de Toronto, los niños pequeños que fueron elogiados frecuentemente por muestras de generosidad, tendían a ser un poco menos generosos en el día a día, de lo que eran los otros niños. Cada vez que ellos han oído “¡Muy bien por compartir!” o “Estoy muy orgulloso de ti por ayudar”, ellos perdían el interés por compartir o ayudar. Estas acciones vinieron a verse no como algo valioso en su propio sentido de lo justo, si no como algo que deben hacer para obtener nuevamente esa reacción del adulto. La generosidad se convierte en el medio para un fin.

Motivan los elogios a los niños? Por supuesto. Los motivan a obtener elogios. Desgraciadamente, esto sucede frecuentemente a expensas del compromiso hacia cualquier cosa que ellos estaban haciendo y que provocó un elogio.

Disminuyendo el Desempeño. Como si no fuera suficientemente malo que un “¡Muy bien!” pueda menoscabar la independencia, el placer y el interés, puede también interferir con cuán bien los niños hacen una tarea. Los investigadores continúan hallando que los niños que son elogiados por hacer bien un trabajo creativo tienden a tropezar en la siguiente tarea- y no les va tan bien como a los niños que no fueron elogiados al principio.

¿Por qué sucede esto? En parte porque los elogios crean una presión de “continuar el buen trabajo”, llegando a interponerse en el camino de lograrlo. En parte porque su interés en lo que hacen puede disminuir. En parte porque ellos se vuelven menos propensos a tomar riesgos – un prerrequisito para la creatividad- una vez que comienzan a pensar sobre cómo hacer que esos comentarios positivos continúen viniendo.

En forma general, “¡Muy bien!” es un vestigio de un enfoque que reduce toda la vida humana a comportamientos que pueden ser vistos y medidos. Desafortunadamente, esta ignora los pensamientos, sentimientos y valores que yacen detrás de los comportamientos. Por ejemplo, un niño puede compartir un refrigerio con un amigo como una forma de atraer un elogio, o como una forma de asegurarse de que otro niño tenga suficiente para comer. Los elogios por compartir ignoran estos diferentes motivos. Peor aún, estos de hecho promueven el motivo menos deseable, haciendo a los niños más proclives a tratar de pezcar elogios en el futuro.
Una vez que usted empieza a elogiarlo por lo que es – y lo que hace – estas pequeñas y constantes explosiones de evaluación de los adultos comienzan a producir los mismos efectos que unas uñas rasgadas lentamente sobre un pizarrón. Usted comienza a alentar a un niño a dar a sus maestros y padres un bocado de su propia melaza, volteándose a responderlos diciendo (en el mismo tono de voz dulzón), “¡Muy buen elogio!”

Sin embargo, no es un hábito fácil de romper. Dejar de elogiar, al menos al principio, puede parecer extraño,. Se puede sentir como si estuviese siendo frío o guardándose algo. Pero eso, (y pronto se vuelve evidente) sugiere que nosotros elogiamos más porque necesitamos decirlo que porque nuestros niños necesitan oírlo. Siendo esto así, es tiempo de reconsiderar lo que estamos haciendo.

Lo que los niños necesitan es apoyo incondicional, amor sin compromisos. Eso no solo que es diferente a un elogio – es lo opuesto al elogio. “¡Muy bien!” es condicional. Significa que estamos ofreciendo atención, reconocimiento y aprobación por saltar a través de nuestro aro, es decir, por hacer algo que nos place a nosotros.

Este punto, usted lo notará, es muy diferente a una crítica que mucha gente ofrece al hecho de dar a los niños mucha aprobación, o dársela muy fácil. Ellos recomiendan que nos hagamos más tacaños con nuestros elogios y demandemos que los niños “los ganen”. Pero el problema real no es que los niños de esta época esperen ser elogiados por todo lo que hacen. Lo que sucede es que nosotros estamos tentados a tomar atajos, a manipular a los niños con recompensas en lugar de explicar y ayudarlos a desarrollar las habilidades necesarias y los buenos valores.

Entonces, ¿cuál es la alternativa? Eso depende de la solución, pero cualquier cosa que decidamos decir tiene que ser en el contexto del afecto genuino y amor por lo que los niños son en vez de por lo que han hecho. Cuando está presente el apoyo incondicional, un “¡Muy bien!” no es necesario; cuando no está presente, un “¡Muy bien!” no ayudará.

Si estamos elogiando acciones positivas como una forma de desalentar un mal comportamiento, esto tiene poca probabilidad de ser efectivo por mucho tiempo. Incluso cuando esto funciona, no podemos afirmar que el niño ahora “se esté comportando”; sería más preciso decir que los elogios lo hacen comportarse. La alternativa es trabajar con el niño, para descubrir las razones por las que él está actuando de esa manera. Podríamos tener que reconsiderar nuestros propios requerimientos en vez de simplemente buscar una forma de que los niños obedezcan. (En lugar de usar “¡Muy bien!” para hacer que un niño de cuatro años se siente callado durante una larga clase o cena familiar, tal vez deberíamos preguntarnos si es razonable esperar que un niño haga esto).

También debemos encaminar a los niños hacia el proceso de tomar sus propias decisiones. Si un niño está haciendo algo que molesta a otros, entonces sentarse posteriormente con él y preguntarle, “¿Qué piensas que podemos hacer para solucionar este problema?” podría ser más efectivo que chantajes o amenazas. Esto también ayuda al niño a aprender cómo resolver problemas y le enseña que sus ideas y sentimientos son importantes. Por supuesto, este proceso toma tiempo y talento, cuidado y coraje. Lanzar un “¡Muy bien!” cuando el niño actúa en una forma que nosotros estimamos apropiada no toma ninguna de estas cosas, lo que explica por qué las estrategias de “hacer algo a” son más populares que las estrategias de “trabajar con”.

¿Y qué podemos decir cuando los niños hacen algo impresionante? Considere estas tres posibles respuestas:

* No diga nada. Algunas personas insisten en que un acto servicial debe ser “reforzado” porque, secreta o inconscientemente, ellos piensan que fue una casualidad. Si los niños son básicamente malos, entonces se les debe dar una razón artificial para ser buenos (a saber, recibir una recompensa verbal). Pero si este cinismo es infundado-y muchas investigaciones sugieren que lo es-entonces los elogios no serían necesarios.

* Diga lo que vio. Un enunciado simple, sin evaluación (“Te pusiste los zapatos por ti mismo” o incluso solamente “Lo hiciste”) dice a su hijo que usted se dio cuenta. También le permite a él sentirse orgulloso de lo que hizo. En otros casos, puede tener sentido hacer una descripción más elaborada. Si su hijo hace un dibujo, usted podría ofrecer unas observaciones –no un juicio-sobre lo que usted ve: “¡La montaña es inmensa!” “¡Hijo, de seguro usaste mucho color morado hoy día!”

Si un niño hace algo cariñoso o generoso, usted podría atraer su atención sutilmente hacia el efecto de esta acción en la otra persona: “¡Mira la cara de Abigail! Ella parece muy feliz ahora que le diste un poco de tu comida”. Esto es completamente diferente a un elogio, en el que el énfasis está en cómo usted se siente acerca de la acción hecha por su hijo.

* Hable menos, pregunte más. Incluso mejores que las descripciones son las preguntas. Por qué decirle a él qué parte de su dibujo le impresionó a usted cuando puede preguntarle qué es lo que a él le gusta más de su dibujo? El preguntar “Cual fue la parte más difícil de dibujar?” o “¿Cómo hiciste para hacer el pie del tamaño correcto?” es probable que alimente su interés por el dibujo. Decir “¡Muy bien!”, como lo hemos visto, puede tener exactamente el efecto contrario.

Esto no significa que todos los cumplidos, todos los agradecimientos, todas las expresiones de gusto sean dañinas. Debemos considerar los motivos por los que los decimos (una expresión genuina de entusiasmo es mejor que un deseo de manipular el futuro comportamiento del niño) así como los efectos verdaderos de decirlos. ¿Están nuestras reacciones ayudando al niño a percibir un sentido de control sobre su vida—o de buscar constantemente nuestra aprobación? Están estas expresiones ayudándolo a volverse más entusiasta en lo que está haciendo por derecho propio, o convirtiendo en algo que él solo quiere hacer para recibir una palmada en la espalda.

No es cuestión de memorizar un nuevo guión, si no de tener presentes nuestros objetivos a largo plazo para nuestros hijos y estar alerta sobre los efectos de lo que decimos. La mala noticia es que el uso de refuerzos positivos no es realmente algo positivo. La buena noticia es que usted no tiene que evaluar para poder motivar.

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Copyright © 1994 por Alfie Kohn. Este artículo puede ser bajado de Internet, reproducido, y distribuido sin permiso siempre y cuando cada copia incluya este anuncio juntamente con la información de las citas (i.e., nombre del periódico en el que apareció originalmente, fecha de publicación, y nombre del autor). Se debe pedir permiso para reimprimir este artículo en un trabajo publicado o para ofrecerlo de venta en cualquier otra forma. Por favor escriba en Inglés a: http://www.alfiekohn.org/contactus.htm
Traducción de Mónica Salazar

NOTA: Una versión abreviada de este artículo fue publicada en la revista Parents en mayo de 2000 con el título “Hooked on Praise” (“Enganchados a los Elogios”). Para una visión más detallada de los temas discutidos aquí, por favor refiérase a los libros Punished by Rewards y Unconditional Parenting.

Feria de la Salud

Viernes, Septiembre 5th, 2008

Artículo escrito por: Vicky Albert 

Con motivos de las fiestas de Montcada, el Ayuntamiento ha organizado una Feria de la Salud, en la que participa nuestra asociación, en una de las carpas dedicadas a la Mujer.

Será el próximo Sábado, 06 de Septiembre, de  10:30 a 14:00, y de 17:00 a 20:30 horas, en la Avda. Fernando el Católico, de Montcada.  

Hemos preparado unas camisetas, para los mayores y para los peques. Son tanto para los miembros de la asociación como para venderlas a cualquier mama interesada. Están geniales!!!! Yo ya me he probado la mía!!!! Ventajas de vivir en la misma finca que la presi,…..

También vamos a repartir información muy interesante a las mamas que se pasen por el stand, sobre los ‘Primeros días con el recien nacido’, ‘Masajes de los Bebes’, ‘La Alimentación Complementaria’, ‘La Leche Materna’, ‘Declaración sobre el Llanto de los bebes’, ‘Bibliografía recomendada’ y un montón de cosas más!!!!!

Y estaremos todo el día impartiendo pequeñas charlas a las mamas sobre todos estos temas!!!!

 Este es el planing que Nuria, nuestra presidenta, ha pasado a la organización:

MARELACTAM- Grupo de Apoyo a la crianza
PLANNIG FERIA DE LA SALUD, 6 SEPTIEMBRE 2008

10:30-11:00h   Inauguración Feria
11:00-11:30h   Presentación Asociación
11:30-12:00h   Primeros días en el hospital y en casa
12:00-12:30h   Masajes bebés
12:30-13:00h   Crisis en la Lactancia Materna
13:00-13:30h   Mitos y creencias en la Lactancia Materna
13:30-14:00h   Preparación vuelta al trabajo

17:30-18:00h   Primeros días en el hospital y en casa
18:00-18:30h   Masajes bebés
18:30-19:00h   Crisis en la Lactancia Materna
19:00-19:30h   Mitos y creencias en la Lactancia Materna
19:30-20:00h   Preparación vuelta al trabajo
20:00-20:30h   Clausura Feria

Os esperamos a tod@s!!!!!!! 

¡La vuelta al cole!

Lunes, Septiembre 1st, 2008

Articulo recopilado por: Vicky Albert

Fuente: http://www.aeped.es/

Redacción del Artículo: Rosalía Torres
Asesorada por: Itziar Martínez Amat. Psicopedagoga.

Para unos es su primera vez, para otros un duro regreso y para los padres un sinfín de gastos que parecen no terminar nunca…

La vuelta al cole no es tan fácil como parece. Te ofrecemos una serie de consejos para que el regreso se realice de la mejor manera posible. 

Se estima que en la actualidad el 10 % de los niños sufren un trauma temporal a la hora de volver al colegio. Esta situación es más frecuente en personas tímidas, poco sociables y con miedo a la novedad.

Cuando llega septiembre los padres se echan las manos a la cabeza. Los niños se vuelven perezosos para levantarse, para hacer los deberes, etcétera. ¿Qué está pasando? ¡Empieza el cole! Normalmente la mayoría de los pequeños suelen tener ganas de regresar al colegio, de ver a sus amigos, de los que han estado separados durante todo el verano pero, para otros, la vuelta al cole se hace cuesta arriba; volver a la rutina y a los madrugones y acabar con su merecidas vacaciones les supone una situación difícil de superar. Todo dependerá del carácter del niño y sobre todo de cómo pasó el año anterior; si fue divertido y satisfactorio recordará el colegio como algo positivo y no mostrará problemas para acudir a él.

Por otra parte, está el caso de los niños que van a acudir por primera vez a un centro escolar, que se van a encontrar con situaciones nuevas que les resultan desconocidas. En ambos casos, los niños se irán adaptando a las nuevas situaciones de una manera paulatina y progresiva.

Según explican expertos de la Universidad de Harvard, una de las mejores formas de ayudar al niño a superar su ansiedad ante la vuelta al cole es hacer de este lugar un sitio lo más familiar posible, por lo que recomiendan que antes de que empiece el curso, sobre todo si es el primero para el niño, se visite la clase y se permita al niño que juegue en el patio y que inspeccione el edificio. De este modo, el niño no verá el colegio como un centro extraño y ajeno a él, la toma de contacto anterior al inicio de las clases es fundamental para que el pequeño inicie su etapa escolar del mejor modo posible.

Proceso de adaptación

Tanto si tu hijo es principiante como si es veterano, va a ser fundamental el apoyo de los padres y del ambiente en el que se desarrolla el niño. Al igual que los adultos reaccionamos con nervios y ansiedad ante situaciones nuevas, los niños, aunque son pequeños, también sufren estas sensaciones y sentimientos. Tenemos que ser pacientes y demostrarles que estamos tranquilos y seguros, que les apoyamos en todo momento.

Hay que hablar con ellos de la nueva situación, de lo que van a ver, sentir y vivir. Los padres han de procurar vivir con los niños todos los momentos que se irán sucediendo antes y después del comienzo de las clases como comprar con ellos los materiales necesarios, los uniformes, los libros, forrarlos juntos, etcétera, todas esas cosas que si las hacemos con ellos les haremos participes de todo el proceso y que muchas veces ayudan en los momentos críticos como puede ser el primer día de clase.

Pero exigir y pretender que todo sea maravilloso desde el primer día no nos ayudará en nada. Es aconsejable que antes de que los niños comiencen el colegio o la guardería, los padres durante el final de las vacaciones dediquen tiempo a ayudarles a que el cambio no sea tan brusco y repentino y que la vuelta al cole sea una experiencia buena:

Pautas de actuación con los veteranos: 

- Antes de empezar el colegio, organizaros y no dejéis las cosas para el último día.
- Informaros de los profesores que va a tener el niño, de los materiales que necesitará, de las actividades extraescolares que hay en el nuevo curso, etcétera. 
- Durante las vacaciones no conviene que los niños estén todo el día jugando y viendo la tele. Existen un montón de actividades que son juegos pero que a través de ellos estamos induciendo al aprendizaje de una manera diferente y divertida: salir al campo, ir a la compra… Aunque no lo creamos estaremos trabajando ciencias y matemáticas.

- Si durante todo el verano el niño se ha ido a la cama un poco más tarde, ha desayunado y comido a diferentes horas, no podemos pretender de la noche a la mañana volver a establecer las rutinas que conlleva empezar el colegio. Deberíamos ir cambiando poco a poco los horarios para que se vayan adaptando y luego no les cueste tanto.

Pautas de actuación con los más peques: 

- Los primeros días conviene que los niños vayan a la guardería solamente unas horas, no la jornada completa y que poco a poco se incremente el número de horas.
- A la hora de las despedidas no las alargues, si lo hacéis, lo único que conseguiréis es que el niño se sienta inseguro. Debemos mostrarles que estamos seguros de lo que estamos haciendo.
- Es bueno que dejemos al niño llevarse su peluche o juguete preferido, le puede trasmitir seguridad y tranquilidad.
- Sería beneficioso para el niño que durante los primeros días la madre y el padre le lleven y le recojan juntos de la guardería.
- Por la mañana tranquilidad: prepararos sin prisas y sin agobios para que el niño llegue a la guardería relajado.
- Hay que estar al día de las comidas que realizan los niños, los cambios de pañal, etc.
- Cualquier cambio que observéis en el niño y que os genere dudas comunicarlo a los responsables de la guardería.

Un momento muy especial

Debemos conseguir que la vuelta al cole sea tanto para nuestros hijos como para nosotros un momento muy especial que se viva con ilusión y con entusiasmo por el nuevo mundo que espera en el colegio: nuevos libros, nuevos conocimientos, nuevos aprendizajes, nuevos hábitos, nuevas relaciones, mayor autonomía… es decir, diferentes experiencias, todas ellas muy importantes, para el desarrollo de los pequeños.  

 Os recomiendo que leáis el artículo completo en:

http://www.aeped.es/mipediatra/pdf/8_septiembre2006_tema_cole.pdf

10 datos sobre la lactancia materna, publicados por la OMS

Lunes, Septiembre 1st, 2008

Articulo recopilado por: Vicky Albert

Fuente: http://www.who.int//es/

La OMS, Organización Mundial de la Salud, publicó el pasado mes de Agosto, un documento imprescindible con 10 datos sobre la lactancia materna.

Comentan que la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. La administración de alimentos que no consistan exclusivamente en leche materna durante los primeros seis meses de vida contribuye a más de un millón de muertes infantiles anuales.

Los menores de seis meses alimentados exclusivamente con leche materna no llegan al 40%. Un apoyo adecuado a las madres y a las familias para que inicien y mantengan la lactancia materna podría salvar la vida de muchos pequeños.

La OMS fomenta activamente la lactancia materna como la mejor fuente de nutrientes para los lactantes y niños pequeños.

En este documento, que podéis descargaros gratuitamente desde su página Web, se exponen sus múltiples beneficios y cómo la ayuda a las madres puede aumentar la lactancia materna en todo el mundo.

http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/index.html

Parto Natural, en Alcoy

Lunes, Septiembre 1st, 2008

Articulo recopilado por: Vicky Albert

Fuente: http://www.bebesymas.com

El Hospital de Alcoy, en Alicante, se une firmemente a la expansión de las unidades de parto natural por toda España. La Consejeria de Sanidad ha estado invirtiendo de formación para el personal sanitario en los últimos tiempos y ahora se van a realizar obras para conseguir el objetivo de un parto natural en su ambiente adecuado.

Hoy por hoy en el Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy ya se siguen los protocolos que recomienda la OMS. El rasurado y el enema han sido eliminados y la episotomía unicamente se aplica cuando es necesaria verdaderamente. A las mujeres se les ofrecen alternativas no farmacológicas de alivio del dolor, como permitir el movimiento, los cambios de postura y el apoyo necesario. No se medica si no hace falta.

Pero ahora quieren ir mas alla. Su coordinadora de paritorio explica que hay que lograr que se atiendan los partos de forma adecuada y en ello es muy importante ofrecer intimidad y relajación a las mujeres. El parto no es una enfermedad sino un proceso natural. Para favorecerlo se están realizando obras que pondrán a disposición de las mujeres salas adecuadas, de ambiente cálido y familiar, además de bañera de dilatación.

 Si quereís más información, os recomiendo que leáis el artículo completo, en la siguiente dirección:

http://www.lasprovincias.es/alicante/20080818/comarcas/hospital-alcoy-sera-pionero-20080818.html